lunes, 12 de noviembre de 2018

Crónicas argentinas parte I: ¿Qué hacés vos acá?

Comisaría más cercana a La Posta 2968. Un policía de paisano nos atiende detrás de un mostrador donde dice "Guardia". Le explicamos que estamos ahí para solicitar el certficado de domicilio que me han pedido en migraciones.
El poli abre un cajón hasta la bandera de cosas y busca entre papeles y rotuladores de otro siglo el formulario que tiene que completar.

"¿Documento?" "Debe traer dos testigos que no sean parientes ¿vinieron?" "Ah, está bien" "¿Documento del interesado?"

Le entrego mi pasaporte español. En él figuran mi nombre completo y dos apellidos: Zuriñe Esther Cariñanos García-Parra.

Lo mira. Lo vuelve a mirar. A punto está de darle la vuelta. Está tremendamente confundido. Una gota de sudor frío se desliza por su pómulo izquierdo. Parece que no le queda claro dónde empieza el nombre y dónde acaban los apellidos ¿Zuriñe es un nombre de mujer? Un momento ¿Zuriñe es un nombre? ¿Qué es Cariñanos? ¿Dónde está García-Parra? Se aleja y se acerca el pasaporte de la nariz como para enfocar. Esther sí. Esther le cuadra. Esther es lo único claro en ese enjambre de letras. Pregunta:

"¿Cómo es?" "¿Cuál es el apellido?"  "¿García-Parra es un solo apellido?"

A todo esto el tipo se descojona.

Al rato, depués de deletrearle mi domicilio en España, se lleva una mano debajo de la barbilla sin tocarla. Con los dedos bien juntitos en las yemas y con aspavientos italianazos suelta:

"¿QUÉ HACÉS VOS ACÁÁÁ?"

Para los que no hayan escuchado antes esta pregunta, que por supuesto no es mi caso, el acá es muy largo, con las As muy abiertas y al llegar a la última A la mano que gesticula se mueve más rápido aún por debajo de la barbilla, como enfatizando el signo de interrogación.

"¿QUÉ/ HACÉS/ VOS/ ACÁ?" 

En el segundo round el énfasis cambia de lugar. Cada palabra es entonada con mayor intensidad y viene acompañada de una pequeña pausa al final. Es como si el que te interroga cuestionase hasta tal punto lo que estás haciendo que llega a considerar que necesitas una ayudita extra para comprender adónde quiere llegar con la pregunta.

La respuesta por supuesto no conforma a nadie. Pero nunca nada conforma a nadie, en ningún lugar del mundo, y menos mal, porque no quiero imaginar lo aburridísimo que sería si no ir a hacer trámites a comisaría.



martes, 30 de octubre de 2018

Podríamos haber elegido portarnos bien,

pero elegimos huir

y, en realidad,

nos olvidamos que había una tercera vía

(A saber)



Sobre el extraño lugar que ocupan los treses y lxs tercerxs en casi cualquier parte. Entre lxs tercerxs incluiríamos a todo ser vivo que se desenvuelva sobre la superficie de éste o cualquier otro planeta y consideraríamos su superficie (la suya propia y también la del planeta que habita) el límite, o sea, el tercer lugar, entre lo que sucede ahí arribafuera y lo que se cuece por aquí abajodentro.


#cosasquescribescuandoleescosasquetevuelanelcocomalperoquesonunfilóntotal 

Sortu

Itzalak
tximinietako ke beltzetik sortu ziren,
sortu egin ziren Ilargiaren begietan,
sortu eta sartu ere Maddalenen bihotzean,
eta orduan
taupada grisak sortu ziren,
ezer ezetik
edo
itzaletatik.

Ilargiaren itzaletan ikusi zuen Maddalenek bere bihotza
eta bertan ikusi ere egin zituen
izarretako hautsetan jaiotako Ilargiaren ezpainak.
Ikusi eta ikasi ere izarren bazterrak,
eta unibertsoan galdu zen
nonbaiten
edo
inon

Unibertsoaren hegoetara igo zen eta
Eguzki izpietan itsasoraino bidaiatu zen,
kresalaren usainean kulunkatuz bidaiatu zen.
Bidaiatu eta bataiatu ere egunsentien edertasunean
edo
arrastuenean

Eta Eguzki printzen distiran,
olatuen usain krsitalezkoan,
unibertsoaren hego isiletan,
egunsentien hilezkortasun hutsalean,
desagertu zen Maddalen
edo
tximinien itzaletan
berragertu

lunes, 15 de octubre de 2012

Señor Doctor


Señor Doctor en Imbecilidad máster en Inhumanidades:

Me complace comunicarle que por su culpa hace una hora que no paro de llorar. Sí, señor Doctor. Bien sabe usted que a su atrincherado ego no hay nada que satisfaga más que ver rezagado, asustado y hasta a veces aterrorizado a un inferior. En este caso estudiante, sus presas favoritas, pero pudiera ser cualquiera, para usted solo hay dos clases: usted y el resto, perdón, los restos.

Pero no es por mí que no paro de llorar señor Doctor. Mi gesto no era de miedo sino de confusión y mis palabras no buscaban más objetivo que el diálogo ante su inquisitiva postura. Lloro de pena señor Doctor. Me da usted una pena terrible y profunda. Me provoca usted desesperanza ante la humanidad y la vida. Me produce una infinita compasión. Cómo debe sufrir usted señor Doctor, ejerciendo la profesión que tiene como objetivo primordial ayudar a vivir, sin haber experimentado jamás un solo segundo de amor por alguien, ni tan siquiera por usted mismo.

Desisto en la tarea de preguntarme por qué es usted así señor Doctor. Por qué domina su cara ese gesto de juicio constante, esa mirada aniquiladora, ese porte a la defensiva. Por qué todo en usted emana ráfagas de superioridad, como si fuese solo suya la verdad. No ha entendido una sola palabra señor Doctor. Ni una sola coma de lo que significa vivir, de lo que significa ayudar, de lo que significa amar, estandartes de su profesión y de la de todos los seres humanos.

Por eso señor Doctor, no me queda sino agradecerle los dos minutos exactos de su estimado tiempo que me ha prestado tras hora y media esperando ilusionada poder comunicarme con usted. Me han sido de grandísima ayuda, una enriquecedora experiencia a la que sacaré enorme partido, probablemente mucho más grande que el que saco a sus palabras en sus eternas horas magistrales.

He aprendido qué clase de médico no hay que ser señor Doctor. En qué clase de ser humano debo a toda costa evitar convertirme si quiero ser vida y ayudar a otros a que lo sean.

Un cordial saludo a usted y otro a su ego, que parece dirigirse a usted con más eficacia que esta que le escribe.

De nuevo gracias, muchísimas gracias.

Atentamente,

La alumna que equivocada intentó comunicarse con usted esta mañana.


jueves, 11 de octubre de 2012

Hinojo y frutas


Nadie antes había descrito con tanta belleza semejante fenómeno. Quizá porque no era uno de esos fenómenos naturales, probablemente porque a nadie antes se le había ocurrido mezclar en el mismo agua hirviente una bolsita de hinojo y otra de frutas del bosque, seguramente porque nadie había amado antes como ella lo hacía, porque jamás nadie antes había sabido amar como ella, o porque, con toda probabilidad, el blues que empañaba los cristales de la habitación no le dejara otra opción.
La cuestión es que lo hizo y así se lo hizo saber en una servilleta de papel que le dejó sobre el mantel por lavar.

“INFUSIÓN DE HINOJO Y FRUTAS
  Flotando en el mismo agua, desesperados, enloquecidos. Trotando en la misma esencia. Locos. Desatados. Ahogados y supervivientes de cada zambullida. Exhaustos y recomenzados. Pendientes de un hilo de sangre. Dejando fluir nuestra esencia. Deslizándonos por las paredes de nuestro bote ardiente. Dejando escapar el hálito estremecido del aroma entremezclado de nuestro deseo. Hundidos en roja pasión de sabor recíproco. Inevitablemente enredados, absorbidos, reabsorbidos, bebidos, embriagados, revueltos y mixtos. Desarmados y desalmados en sabor mutuo. Así estamos.El pollo está en el horno”

Salió con la chaqueta del revés y una manzana entre los dientes.

Aquella noche hubo más que un té de dos infusiones.

lunes, 17 de septiembre de 2012

Completa el verso que falta


Ven a mi casa cuando  ____________
y llama suave a mi espalda.

Mira mi sonrisa a la hora de ____________
y escucha cómo ____________
observa que ____________ y después grito, lloro,callo.

Dime si ____________ y descubre que ____________
No esperes.
No demores en ____________ y ven.
Solo ven.

Escribe en mis líneas versos libres.
Versos ____________



domingo, 6 de mayo de 2012

Retrortulianos


Tengo 24 años y estoy soltera. Estudio, trabajo, como, duermo y la tercera función vital también. Para algunos me va bien, para los que saben un poco más no tan bien, para la sociedad soy un número disfuncional.

Los tertulianos critican a la juventud. Parece ser que no hacemos nada, que no hacemos nada en el sentido más espiritual o comprometido de la palabra. Sí, parece ser que no hacemos nada, o eso dice la radio cada vez que decido envenenarme escuchando su asfixiante sintonizar de ondas negativas.
Estoy de acuerdo, no hacemos nada, pero tampoco ustedes lo hacen “¿Dónde está esa juventud comprometida de la época de la dictadura franquista?” Jubilada señores, jubilada o en prejubilación, probablemente dedicándose a lo que realmente le gusta, sueño vital de la mayoría de trabajadores de nuestra suciedad. Parece mentira que no sepan esto, señores analistas, tertulianos, cronistas, desilusionistas, critiquistas y frustristas.
“Ya no existen idealistas como los de antes” Por supuesto que no y ¡menos mal! Porque si fuesen como los de antes no serían como los de ahora mis señores.
El verdadero problema mis queridos comodones, comodines y comodistas es que no existe la conciencia de irrealidad, la aceptación que verdaderamente nos libera de idealistas como los de antes y esa juventud comprometida de la dictadura. La capacidad y desarrollo necesarios de herramientas humanas que nos permitan pintar el futuro sobre un fondo vacío y proyectar  en él nuevas bases de ideas o nueveas, o como queramos llamarlas, porque no van a ser nada de lo que ha sido antes.
No, los jóvenes no sabemos solucionar problemas porque lo que tenemos que saber es la regla de tres, la tabla periódica, en qué año murió fulanito de tal y cuál fue la obra más importante de menganito de cual.
Si no les causa mayor inconveniente, por favor, la próxima vez que abran  eso que tienen bajo la nariz deténganse a pensar de dónde viene lo que van a lanzar a su papel borroso, su micrófono oxidado o su teclado artrítico. Puede que les sorprenda lo increíblemente osteoporótico y plagiado que resulta su discurso, pero no se preocupen, nunca es tarde para aprender a ser libre.

Tengo 24 años estoy soltera y queridos contertulios me va bastante mejor de lo que muchos piensan o hacen que.