miércoles, 7 de mayo de 2025

Amar

 Amar es también no hacer nada para que te quieran,

amar es también la espera,

saberte vacía y quedarte mirando la puerta.

 

Amar es también llorar desesperada porque una niña se te acercó risueña.

 

Amar es un conjunto de palabras incorrectas,

una excusa,

una propuesta, 

una jugada sin estrategia.

 

Amar es también no tener ni idea,

escribir a tientas,

escribir por amor

y no obtener respuesta.

jueves, 27 de marzo de 2025

Carne

Mi carne se llena de palabras,

las tomo,

me enferman.

Vomito y me vuelvo a llenar,

de nuevo palabras, 

que tomo,

y me enferman.

El ciclo nunca se cierra.

Esta bulimia me atraganta.

Intento respirar,

me ahogo,

me enferma.

La atmósfera me intoxica.

El cuerpo pide una tregua,

se enferma.

Una escucha,

una espera de algo,

que no existe,

de algo,

imposible para la cabeza.

La carne pide palabras,

a otro ritmo,

de otro planeta.

La sacio.

Me acurruco.

El oxígeno al fin corre por mis venas.

Respiro.

Algo adentro tiembla.

martes, 21 de marzo de 2023

Derrida

Todos los días son distintos.

Las noches también.


Todo cambia todo el tiempo.

Aunque me resista,

sucede.


Busco patrones, 

lo que me hace bien.


Trato de encontrarme,

reconocerme,

escuchar una voz que no sé si existe.


Soy un millón de voces.

No hay un Ser.

El Ser es muchos seres. Muchos Seres a la vez.

Y un solo Ser es también muchos Seres,

Probablemente tantos como instantes caben en mi piel.


Me alivia despertar y no saber.

Me reconforta no ser nadie.

jueves, 16 de marzo de 2023

NO VAS A PODER

 Oiga.

Déjeme decidir a mí lo que sí y no voy a poder.

O mejor.

Usted, señora.

Déjeme un poquito en paz. Deje un ratito de opinar. No se meta en mi vida tanto, no se meta nada, ni un poquito, que molesta, que da para atrás, hablando en plata.

"No vas a poder"

Según unas cuantas no iba a poder parir. Bueno...

No iba a poder dar la teta, no iba a poder yo sola... Bueno...

Y claro que muchas veces no puedo.

Muchas veces no puedo parir, muchas veces no puedo dar la teta, millones de veces no puedo sola. No, por supuesto que no. Porque no todo se puede todo el tiempo, porque hay cosas que no se pueden nunca y cosas que se pueden siempre y otras que a veces. Porque la vida es así, mal que les pese a los que quieren ir por ahí mandándose sentencias de todo.

Odio el "no vas a poder" Y no es porque me lo crea del todo, que a veces sí, si no porque ¿Quién coño es usted y que sabrá de mí como para decidir desde ese lugar y de esa manera?" 

"Claro que voy a poder" me digo reactivamente, con rabia y haciéndome mierda proque muchas veces quiero poder para joder a todas esas señoras y tampoco es así. 

Podré lo que pueda.

Haré lo que quiera.

Y sobre todo, muy sobre todo, mandaré mucho la mierda.

martes, 17 de enero de 2023

Comienzo hoy, torpemente

Comienzo hoy, torpemente, con este salto al vacío, torpe.

Escribiré a dirario, si puedo, porque pronto la vida se me va a complicar. Más. 

Pero no quería escribir sobre esa bella complicación que se abre paso desde mis entrañas. Quería escribir sobre escritura. No. Quería escribir sobre la vida del artista y su imposibilidad inventada.

No sé si es un libro de autoayuda o una Biblia, pero estos días ando leyendo palabras alentadoras que me han lanzado al agua sin red. Julia Cameron y su llamada me están calando en profundidad ya pasada mi fecha supuesta de parto. Apareció en la más oportuna de las circunstancias, ahí donde la creatividad explota y a la vez está totalmente contenida. Es raro hablar de ser un canal para la escritura cuando mi propio canal permanece cerrado esperando la hora.

También habla de censura Julia, y es la que me encuentro desde la segunda línea cuando ya estoy convencida de que la bazofia que emana de estas teclas a nadie le va a importar, mucho menos a mí. 

Es difícil saltar sin red. Incluso cuando a una supuestamente la respaldan algunos pares de premios literarios, felicitaciones por sus recitados y hasta alguna remuneración económica después de haber sido fichada por dudosos olfateadores del gremio.

Sigue siendo difícil seguir el llamado del Arte porque la autoestima lo aniquila. Su falta. Su ausencia en muchas etapas vitales.

Y, sin embargo, nunca deja de estar ahí. Y, por suerte, ataca feroz muchas veces. Y, por más suerte, a veces hasta tiene la capacidad de empujar, abrir el canal y asomarse a ver qué pasa del otro lado.

La voz de la exigencia se instala en mi nuca y mi sien. Tiene claro que este texto nunca debería ser publicado. Yo también, si yo fuera esa voz. Pero sé que no lo soy. Al menos hoy sé eso. Y aunque ni nada ni nadie podría sacar de mi cabeza la idea de que he escrito cosas mucho mejores, sé que estas palabras hoy han de salir a flote sin red. El océano es norme.

viernes, 2 de diciembre de 2022

CONTRASEÑAS

Una hora.

Llevo una hora de mi vida restableciendo, actualizando, introduciendo el código que han enviado a mi mail, volviendo a actualizar, volviendo a establecer, verificando y refrescando pestañas y pestañas sin parar solo para poder recargar mi tarjeta del teléfono.

Y aún no he terminado.

Llevo ahora más de una hora invertida en recargar dinero en una tarjeta de un aparato que cada día odio y me esclaviza más.

Una hora haciendo algo que no quiero para alimentar un dispositivo que a diario consume gran parte de mi tiempo sin que yo lo desee.

Nada de lo que llevo haciendo esta última hora es algo que quiera hacer y lo que es más, estoy comprando más insatisfacción futura, emperrada en gastar dinero en algo aparentemente necesario que, a largo plazo, solo me aporta insatisfacción o pérdida de tiempo en el mejor de los casos.

He olvidado todas las contraseñas, pero no quiero levantarme de la cama a consultarlas en mi ordenador. Me levanto de la cama a consultarlas en mi ordenador y descubro que la millonésima vez que las restablecí olvidé guardar los cambios en el documento en que las anoto habitualmente, por lo que , de nuevo a reestablecer contraseña en una cuenta en la que tampoco recuerdo cuál fue la última contraseña que reestablecí.

Viernes por la tarde. 

Podría estar leyendo, tomando una cerveza, rascándome la seta, pero no, llevo ya hora y media con una ruletita instalada en la útlima app que debía actualizar parar recargar mi saldo porque, de pronto, todo ha reventado y ha dejado de funcionar y yo quedo sin teléfono y...y...y... qué más puede pasar.

Eso puede pasar.

Que yo quede sin teléfono.

Y la vida 

y las ganas 

y todo lo que en realidad quería vuelva a su lugar.

jueves, 10 de noviembre de 2022

La escritura

 

Esto es todo lo que tengo para contar.

La escritura no llega en forma de nada, solo llega, lo difícil es sentarse a esperar.

Yo intento cazarla, me comí la mentira de que se puede buscar.

Pero eso no pasa.

Nunca una novela más allá de la primera página. La historia siempre es inconclusa, o cambia de lugar por detrás.

Nunca una forma concreta.

La escritura me metamorfosea y yo me resisto a cambiar.

Me habla en un lenguaje que entiendo a medias y me da miedo expresar.

La escritura no es controlable, no tiene fronteras, no habla de sí misma ni de nadie más.

Existe,

se manifiesta

y se va.