- El caso es que me di cuenta de cómo una fuente de papas puede superar al hombre.
- ¡Ah bueno! Bien. Felicidades. Bienvenida al club de las tentaciones.
- ¡No! ¡En serio! ¡No! ¡No hablo de eso! A ver, la cosa es que fui con el Juan éste a la cerveccería ésa donde ponen papas con detodo y ahí fue que me di cuenta, con las rancheritas ¡oh Dios! Las rancheritas...
- Sí ¡ya sé! ¡imposible escuchar al tipo! El guacamole ahí con su "cómeme ya o te embuadurno yo mismo toa la boca" y la salsita ésa de tomate caliente abriéndose de piernas para que la rechupetees...si ya sé ya y con todo eso y en todo el medio, las papitas ahí, crujientes, pero lo justo, ya sé ya.
- No,no ¡que no! ¡que no es eso! ¡el tema es lo de adentro!
- ¿La cagaron con la freidora? ¿Se les pasó el blandito ése justo después del crujiente de afuera? ¡Qué tragedia tía! ¡QUÉ TRAGEDIA! Yo no voy más.
- ¡Ay no! No te hablaba de ese adentro ¡bah! A ver, escucha un poco, digo el mío, el adentro mío, el tipo como que se me queda en la epidermis, justo ahí en los pelos y claro, las papitas le ganan por goleada. No se puede tía, no puede ser que haya gente con menos capacidad de penetración que una papa frita ¡Yo no lo entiendo!
- Bueno, no sé, te comes las papas y punto, le das duro a las salsas y fuera ¡qué le vas a hacer! Te enroscas con unas cosas...
- Ay sí, ya sé, pero estás en un vis a vis, el tipo no para de hablar, de intentar captar tu atención y a mí no se me da más que por babear por las papas, porque si lo vieras, en serio ¡es como si estuviera solo! O sea, hay gente que realmente cree que puedes ir a la velocidad de sus pensamientos en una conversación. Porque éste ¡éste era una ametralladora! Muy terrible. Y que si el doctor fulanito de tal, que no sé qué experimento de psicología hizo sobre no sé qué sistemas con nombre alemán y qué sé yo qué cosas. Imposible, en serio, insoportable la charla. Y las papas ahí, y a mí que se me cierra el estómago porque el tipo me ahoga con tanto palabrerío y tanta expresión de admiración por los psicólogos alemanes y sus movidas, y la salsita de tomate que se enfría...Un horror, en serio ¡un horror!
- ¡Pero mándalo a la mierda! Te comes las papitas y el tipo ¡que hable! A más toca.
- Ah sí claro, ya bueno, pero es que no es tan fácil. Porque te busca con la mirada ¿sabes? Él quiere que le sigas y asientes y que sonrías y que de vez en cuando digas algo, no sé qué, bueno algo muy corto, algo como monosilábico para que él pueda seguir hablando, pero con la periocidad suficiente como para que pueda chequear que realmente le estás escuchando. Y por supuesto debes pasar el test de la pregunta estratégica para comprobar si realmente sabes lo que te está diciendo.
- Ah ya bueno, entonces nada, no más Juanes, búscate un mudo, o una iguana, vas a ver qué bien.
- Sí. Ya. Y no te he contado lo peor. Lo más trágico es cuando por fin relajas la boca del estómago, te tapas los oídos, bajas la mirada y ¡pah! te metes una papa en la boca. Bueno ¡bueno! Ahí ya la cagaste, ahí ya abriste las compuertas de la tragedia porque claro, la realidad, la verdadera verdad te explota en la lengua y te das cuenta de cómo una papa te lleva a la gloria cinco mil veces más rápido y eficazmente que el que apunta a querer meterse contigo en la cama esa noche y bueno, en fin, que la depresión está servida.
- Estás loca.
- ¡Bah! No sé...
- Llévate las papas a la cama y problema arreglado.
- Sí, no sé, igual tienes razón, pero...
- ¿Pedimos otra? ¡No has probado bocado!
- Bien...bien sí, ya luego te cuento lo de su hermana si eso.
- Ok. Dale ¿nos pone otra de estas papitas si es tan amable? Con bien de tomate, sí, gracias ¿Y otra cañita? Perfecto gracias, gracias y pero con bien del tomatito ése ¿eh?
lunes, 3 de diciembre de 2018
lunes, 12 de noviembre de 2018
Crónicas argentinas parte I: ¿Qué hacés vos acá?
Comisaría más cercana a La Posta 2968. Un policía de paisano nos atiende detrás de un mostrador donde dice "Guardia". Le explicamos que estamos ahí para solicitar el certficado de domicilio que me han pedido en migraciones.
El poli abre un cajón hasta la bandera de cosas y busca entre papeles y rotuladores de otro siglo el formulario que tiene que completar.
"¿Documento?" "Debe traer dos testigos que no sean parientes ¿vinieron?" "Ah, está bien" "¿Documento del interesado?"
Le entrego mi pasaporte español. En él figuran mi nombre completo y dos apellidos: Zuriñe Esther Cariñanos García-Parra.
Lo mira. Lo vuelve a mirar. A punto está de darle la vuelta. Está tremendamente confundido. Una gota de sudor frío se desliza por su pómulo izquierdo. Parece que no le queda claro dónde empieza el nombre y dónde acaban los apellidos ¿Zuriñe es un nombre de mujer? Un momento ¿Zuriñe es un nombre? ¿Qué es Cariñanos? ¿Dónde está García-Parra? Se aleja y se acerca el pasaporte de la nariz como para enfocar. Esther sí. Esther le cuadra. Esther es lo único claro en ese enjambre de letras. Pregunta:
"¿Cómo es?" "¿Cuál es el apellido?" "¿García-Parra es un solo apellido?"
A todo esto el tipo se descojona.
Al rato, depués de deletrearle mi domicilio en España, se lleva una mano debajo de la barbilla sin tocarla. Con los dedos bien juntitos en las yemas y con aspavientos italianazos suelta:
"¿QUÉ HACÉS VOS ACÁÁÁ?"
Para los que no hayan escuchado antes esta pregunta, que por supuesto no es mi caso, el acá es muy largo, con las As muy abiertas y al llegar a la última A la mano que gesticula se mueve más rápido aún por debajo de la barbilla, como enfatizando el signo de interrogación.
"¿QUÉ/ HACÉS/ VOS/ ACÁ?"
En el segundo round el énfasis cambia de lugar. Cada palabra es entonada con mayor intensidad y viene acompañada de una pequeña pausa al final. Es como si el que te interroga cuestionase hasta tal punto lo que estás haciendo que llega a considerar que necesitas una ayudita extra para comprender adónde quiere llegar con la pregunta.
La respuesta por supuesto no conforma a nadie. Pero nunca nada conforma a nadie, en ningún lugar del mundo, y menos mal, porque no quiero imaginar lo aburridísimo que sería si no ir a hacer trámites a comisaría.
El poli abre un cajón hasta la bandera de cosas y busca entre papeles y rotuladores de otro siglo el formulario que tiene que completar.
"¿Documento?" "Debe traer dos testigos que no sean parientes ¿vinieron?" "Ah, está bien" "¿Documento del interesado?"
Le entrego mi pasaporte español. En él figuran mi nombre completo y dos apellidos: Zuriñe Esther Cariñanos García-Parra.
Lo mira. Lo vuelve a mirar. A punto está de darle la vuelta. Está tremendamente confundido. Una gota de sudor frío se desliza por su pómulo izquierdo. Parece que no le queda claro dónde empieza el nombre y dónde acaban los apellidos ¿Zuriñe es un nombre de mujer? Un momento ¿Zuriñe es un nombre? ¿Qué es Cariñanos? ¿Dónde está García-Parra? Se aleja y se acerca el pasaporte de la nariz como para enfocar. Esther sí. Esther le cuadra. Esther es lo único claro en ese enjambre de letras. Pregunta:
"¿Cómo es?" "¿Cuál es el apellido?" "¿García-Parra es un solo apellido?"
A todo esto el tipo se descojona.
Al rato, depués de deletrearle mi domicilio en España, se lleva una mano debajo de la barbilla sin tocarla. Con los dedos bien juntitos en las yemas y con aspavientos italianazos suelta:
"¿QUÉ HACÉS VOS ACÁÁÁ?"
Para los que no hayan escuchado antes esta pregunta, que por supuesto no es mi caso, el acá es muy largo, con las As muy abiertas y al llegar a la última A la mano que gesticula se mueve más rápido aún por debajo de la barbilla, como enfatizando el signo de interrogación.
"¿QUÉ/ HACÉS/ VOS/ ACÁ?"
En el segundo round el énfasis cambia de lugar. Cada palabra es entonada con mayor intensidad y viene acompañada de una pequeña pausa al final. Es como si el que te interroga cuestionase hasta tal punto lo que estás haciendo que llega a considerar que necesitas una ayudita extra para comprender adónde quiere llegar con la pregunta.
La respuesta por supuesto no conforma a nadie. Pero nunca nada conforma a nadie, en ningún lugar del mundo, y menos mal, porque no quiero imaginar lo aburridísimo que sería si no ir a hacer trámites a comisaría.
martes, 30 de octubre de 2018
Podríamos haber elegido portarnos bien,
pero elegimos huir
y, en realidad,
nos olvidamos que había una tercera vía
(A saber)
Sobre el extraño lugar que ocupan los treses y lxs tercerxs en casi cualquier parte. Entre lxs tercerxs incluiríamos a todo ser vivo que se desenvuelva sobre la superficie de éste o cualquier otro planeta y consideraríamos su superficie (la suya propia y también la del planeta que habita) el límite, o sea, el tercer lugar, entre lo que sucede ahí arribafuera y lo que se cuece por aquí abajodentro.
#cosasquescribescuandoleescosasquetevuelanelcocomalperoquesonunfilóntotal
y, en realidad,
nos olvidamos que había una tercera vía
(A saber)
Sobre el extraño lugar que ocupan los treses y lxs tercerxs en casi cualquier parte. Entre lxs tercerxs incluiríamos a todo ser vivo que se desenvuelva sobre la superficie de éste o cualquier otro planeta y consideraríamos su superficie (la suya propia y también la del planeta que habita) el límite, o sea, el tercer lugar, entre lo que sucede ahí arribafuera y lo que se cuece por aquí abajodentro.
#cosasquescribescuandoleescosasquetevuelanelcocomalperoquesonunfilóntotal
Sortu
Itzalak
tximinietako ke beltzetik sortu ziren,sortu egin ziren Ilargiaren begietan,
sortu eta sartu ere Maddalenen bihotzean,
eta orduan
taupada grisak sortu ziren,
ezer ezetik
edo
itzaletatik.
Ilargiaren itzaletan ikusi zuen Maddalenek bere bihotza
eta bertan ikusi ere egin zituen
izarretako hautsetan jaiotako Ilargiaren ezpainak.
Ikusi eta ikasi ere izarren bazterrak,
eta unibertsoan galdu zen
nonbaiten
edo
inon
Unibertsoaren hegoetara igo zen eta
Eguzki izpietan itsasoraino bidaiatu zen,
kresalaren usainean kulunkatuz bidaiatu zen.
Bidaiatu eta bataiatu ere egunsentien edertasunean
edo
arrastuenean
Eta Eguzki printzen distiran,
olatuen usain krsitalezkoan,
unibertsoaren hego isiletan,
egunsentien hilezkortasun hutsalean,
desagertu zen Maddalen
edo
tximinien itzaletan
berragertu
lunes, 15 de octubre de 2012
Señor Doctor
Señor Doctor en Imbecilidad máster en Inhumanidades:
Me complace comunicarle que por su culpa hace una hora que
no paro de llorar. Sí, señor Doctor. Bien sabe usted que a su atrincherado ego
no hay nada que satisfaga más que ver rezagado, asustado y hasta a veces
aterrorizado a un inferior. En este caso estudiante, sus presas favoritas, pero
pudiera ser cualquiera, para usted solo hay dos clases: usted y el resto,
perdón, los restos.
Pero no es por mí que no paro de llorar señor Doctor. Mi
gesto no era de miedo sino de confusión y mis palabras no buscaban más objetivo
que el diálogo ante su inquisitiva postura. Lloro de pena señor Doctor. Me da
usted una pena terrible y profunda. Me provoca usted desesperanza ante la
humanidad y la vida. Me produce una infinita compasión. Cómo debe sufrir usted
señor Doctor, ejerciendo la profesión que tiene como objetivo primordial ayudar
a vivir, sin haber experimentado jamás un solo segundo de amor por alguien, ni
tan siquiera por usted mismo.
Desisto en la tarea de preguntarme por qué es usted así señor
Doctor. Por qué domina su cara ese gesto de juicio constante, esa mirada
aniquiladora, ese porte a la defensiva. Por qué todo en usted emana ráfagas de
superioridad, como si fuese solo suya la verdad. No ha entendido una sola
palabra señor Doctor. Ni una sola coma de lo que significa vivir, de lo que
significa ayudar, de lo que significa amar, estandartes de su profesión y de la
de todos los seres humanos.
Por eso señor Doctor, no me queda sino agradecerle los dos
minutos exactos de su estimado tiempo que me ha prestado tras hora y media
esperando ilusionada poder comunicarme con usted. Me han sido de grandísima
ayuda, una enriquecedora experiencia a la que sacaré enorme partido,
probablemente mucho más grande que el que saco a sus palabras en sus eternas
horas magistrales.
He aprendido qué clase de médico no hay que ser señor
Doctor. En qué clase de ser humano debo a toda costa evitar convertirme si
quiero ser vida y ayudar a otros a que lo sean.
Un cordial saludo a usted y otro a su ego, que parece
dirigirse a usted con más eficacia que esta que le escribe.
De nuevo gracias, muchísimas gracias.
Atentamente,
La alumna que equivocada intentó comunicarse con usted esta
mañana.
jueves, 11 de octubre de 2012
Hinojo y frutas
Nadie antes había descrito con tanta belleza semejante
fenómeno. Quizá porque no era uno de esos fenómenos naturales, probablemente
porque a nadie antes se le había ocurrido mezclar en el mismo agua hirviente
una bolsita de hinojo y otra de frutas del bosque, seguramente porque nadie
había amado antes como ella lo hacía, porque jamás nadie antes había sabido
amar como ella, o porque, con toda probabilidad, el blues que empañaba los
cristales de la habitación no le dejara otra opción.
La cuestión es que lo hizo y así se lo hizo saber en una
servilleta de papel que le dejó sobre el mantel por lavar.
“INFUSIÓN DE HINOJO Y FRUTAS
Flotando en el mismo
agua, desesperados, enloquecidos. Trotando en la misma esencia. Locos.
Desatados. Ahogados y supervivientes de cada zambullida. Exhaustos y
recomenzados. Pendientes de un hilo de sangre. Dejando fluir nuestra esencia.
Deslizándonos por las paredes de nuestro bote ardiente. Dejando escapar el
hálito estremecido del aroma entremezclado de nuestro deseo. Hundidos en roja
pasión de sabor recíproco. Inevitablemente enredados, absorbidos, reabsorbidos,
bebidos, embriagados, revueltos y mixtos. Desarmados y desalmados en sabor
mutuo. Así estamos.El pollo está en el horno”
Salió con la chaqueta del revés y una manzana entre los
dientes.
Aquella noche hubo más que un té de dos infusiones.
lunes, 17 de septiembre de 2012
Completa el verso que falta
Ven a mi casa cuando
____________
y llama suave a mi espalda.
Mira mi sonrisa a la hora de ____________
y escucha cómo ____________
observa que ____________ y después grito, lloro,callo.
Dime si ____________ y descubre que ____________
No esperes.
No demores en ____________ y ven.
Solo ven.
Escribe en mis líneas versos libres.
Versos ____________
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